 | En esta nota se explican en detalle todas las referencias obtenidas del cuento de Jorge Luis Borges para que pudiéramos armar la trilogía Tlön - Uqbar - Orbis Tertius, los temas que serán incluidos en "Equilibrio". Podés descargar el texto completo del cuento y las tres canciones para terminar de entender el por qué de cada cada frase y acordes elegidos. |
Podés descargarte el cuento completo "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius" haciendo clic acá. Al final del archivo, encontrarás una breve explicación de los términos y personajes utilizados por Borges.
Explicación de la trilogía Tlön, Uqbar, Orbis Tertius “También son distintos los libros. Los de ficción abarcan un solo argumento, con todas las permutaciones imaginables.” (Tlön, Uqbar, Orbis Tertius). Esta es la base de la estructura musical de las tres canciones: pueden combinarse de cualquier manera de modo que el oyente escuchará las tres como si fuera una sola. Las canciones fueron compuestas para estar lírica, armónica y rítmicamente “enganchadas”. Ej.: llamemos A a “Tlön”, B a “Uqbar” y C a “Orbis Tertius”. La combinación común (prefijada en el orden del CD) es A -> B -> C. Pero también podría ser C -> A -> B. Incluso las repeticiones están permitidas: A -> A -> B -> C -> C -> C -> A. Y las repeticiones de una misma canción también: B -> B -> B -> B. Los temas fueron separados en tres partes por los siguientes motivos: “tres” es un número cabalístico muy importante, “tres” son los movimientos que tiene típicamente una obra en forma sonata y, fundamentalmente, “tres” son los lugares imaginarios del cuento. Al comienzo de Tlön se escucha una adaptación del texto original de Jorge Luis Borges, reproducida al revés. Se reproduce de este modo para dar la sensación de anacronismo que Borges desarrolló a lo largo de su obra. “El hecho se produjo hará unos cinco meses. Habíamos terminado de ensayar y nos demoró una vasta polémica sobre la composición de tres canciones, cuya forma permitiera combinarlas en cualquier orden y que unos pocos oyentes notaran esa existencia. Desde el fondo de la sala el micrófono nos acechaba.” | 
| | Tlön, Uqbar, Orbis Tertius. Tapa de la edición de 1983 por Rikki Ducornet. La pintura se llama "Las raíces del tiempo tlönico". |
Además de la concepción de anacronismo, el hecho de que el texto se encuentre al revés y en una pista escondida (sólo puede ser escuchada si se reproduce el disco desde el principio) ayuda a reforzar “que unos pocos oyentes notaran esa existencia”, como Borges describe al comienzo del cuento. Continuando con el relato de Borges y el comentario que hace Bioy Casares “[…] uno de los heresiarcas de Uqbar había declarado que los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres”, se cambió “espejo” por “micrófono” porque el micrófono y la audición también multiplican al hombre, como se escucha en las primeras frases de Tlön. Los compases de amalgama, utilizados al comienzo de cada estrofa, ayudados por un arreglo de voces constantes haciendo un “colchón sonoro”, emulan la idea de continuidad-discontinuidad y el cosmos-caos del universo de Tlön.
“Se divide mi dimensión, eternamente más que dos”. En este caso se quiere ingresar a la canción al oyente, introduciendo una tercera dimensión y tiempos propios de cada sujeto que esté escuchando la canción. “[…] los hombres de ese planeta conciben el universo como una serie de procesos mentales, que no se desenvuelven en el espacio sino de modo sucesivo en el tiempo.”
“Me multiplicó la audición, en este instante ya fui dos”. La audición multiplica al hombre y por eso esta frase es cantada a dos voces. Inmediatamente ingresa al coro una tercera voz (“en este instante ya fui dos”) para completar el sentido de la estrofa. “Refleja la explicación”. Esta metáfora hace referencia a los espejos. Un reflejo puede ser interpretado como un hecho físico real o como una formación de una imagen subjetiva de una explicación. “No llega mi perdición…”. Se relaciona la palabra perdición con algo material. Aquí se la destaca como temporal junto con “dolor”. Ambas son cuestión de tiempo, aunque “el tiempo calma el dolor, no calma mi dolor”, contradicción que intenta buscar una respuesta ante la ausencia de tiempo en Tlön. Al final de la canción se aprecia un cambio rítmico de 4/4 a 12/8 cortando la continuidad del tiempo, inexistente en universo de Tlön. También se modula armónicamente para darle ingreso a Uqbar y paulatinamente se va llevando el tema hacia un final caótico. Uqbar es el nudo de la trilogía y la más caótica de las canciones, a pesar de que en la forma sonata generalmente se suele utilizar el segundo movimiento en Adagio.
“Y voy muriendo, voy perdiendo realidades” hace referencia directa a la muerte con la pérdida de la realidad y la existencia. Esta frase prepara el desarrollo de la letra de “Orbis Tertius”. El tema sube progresivamente en intensidad y cambios bruscos que enfaticen los cambios rítmicos. “Sacudida tu vida por mi ambición, no te vayas te estás matando, cuando cuesta vivir si no estás vos”, afirma que la existencia del oyente también depende de la existencia del que canta la frase, generado una necesidad recíproca. “Voy perdiendo mi vida por tu ambición, no te alejes me estás matando, cuanto cuesta vivir si no estás vos”, hacen referencia explícita a la existencia propia a través de un tercero. La canción cambia rítmicamente 3 veces (nuevamente el número 3 se hace presente en el desarrollo temático). De 12/8 a 4/4, 4/4 a 12/8 y 3/4 a 4/4, creando una sensación cosmos-caos. En el paso 3/4 a 4/4 se hace referencia directa al malambo que es uno de los ritmos autóctonos argentinos por excelencia. A la vez que reclamaba para sí una herencia literaria universal, Borges nunca dejó de lado el hecho de haber nacido y de escribir en la Argentina, como lo demuestra su interés por las historias de orilleros, de compadritos que medían en el uso del cuchillo el valor de su hombría. (Gracias B. Sagastume por el aporte). Al final de “Uqbar” se escucha claramente la polirritmia generada por la voz (con una línea melódica con acentos trasladados), la guitarra principal, el bajo y la batería. Esta textura se utiliza como recurso para dar la sensación de continuidad-discontinuidad y cosmos-caos de la cosmogonía de Borges.
“Orbis Tertius” es el final, la relajación y el tema con menos cambios durante su desarrollo. El mid-tempo (casi blues) y su monotonía, la convierten en una canción de súplica. El ruego es constante. “No muero todavía, ten piedad necesito tus días”. Cuando todos pasemos al más allá existiremos sólo cuando alguien nos “piense”; en este caso, cuando nos escuche, como dice la filosofía de Tlön. En “Orbis Tertius” también se utiliza nuevamente la idea de reflejo y existencia. “Se espeja una vida al fin/refleja su entelequia/causa común para nuestro ser”. “Yo” existo si hay “otro” que me “ve” o “escucha” para poder existir y recíprocamente. “Doy la espalda/quizá exista aún/sé que está ahí todavía/¿qué será de mí cuando ya no esté?”. Referencia directa hacia el “ser” reflejado al principio del cuento de Borges. Esta es una confrontación meramente idealista. ¿Existe el “ser” a pesar de que le esté dando la espalda y no tenga contacto visual? Se pretende encontrar una respuesta positiva y, a la vez, se suplica por la existencia del “ser” para equilibrar la existencia mutua. El estribillo se repite varias veces para fijar la idea de “ten piedad/necesito tus días” y se modula al final de la canción para que las tres canciones queden estructural y armónicamente compatibles. Al final de “Orbis Tertius” (también en una pista escondida) se escucha la lectura del fin de Tlön, Uqbar, Orbis Tertius adaptado: “Entonces desaparecerán del planeta las sonatas, los conciertos y las meras canciones. El mundo será Tlön”.
Se concluye la idea de canción-cuento basada enteramente en la filosofía e interpretación de la realidad borgesianas.
Podés descargarte el cuento completo "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius" haciendo clic acá. Al final del archivo, encontrarás una breve explicación de los términos y personajes utilizados por Borges.
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